LOGOTIPO LA LUNA DESCALZA
  • El origen de la danza oriental es incierto, pero se cree que se remonta a tiempos prefaraónicos, donde nació como rito de la fertilidad.
    Debido a cambios históricos religiosos, esta danza ha simbolizado desde lo más sagrado a lo más pagano. Fue bailado por sacerdotisas en honor a la Diosa Madre, más tarde, por artistas callejeras que bailaban por unas monedas (gawazis), así como en los más exquisitos harenes, donde las esclavas eran instruidas en diversas disciplinas, como poesía, música, astronomía y, por supuesto, danza.

  • Dentro del oriental existen varios estilos:
    El Raks Baladi o Danza del Pueblo, que es, como indica su nombre, un estilo folclórico más elemental y sin apenas desplazamientos, y el más conocido Raks Sharky, relativamente moderno, que combina el folclore egipcio con disciplinas occidentales como el ballet clásico o el contemporáneo, creando el estilo típico del cabaret oriental. En los últimos años han surgido nuevos estilos como el "Tribal", el "Gótico", etc... que fusionan diversas técnicas y músicas más contemporáneas con un estilismo diferente y original.

    La danza oriental celebra la feminidad, llenándonos de alegría.
    Los beneficios que conlleva su práctica son numerosos. A nivel físico, otorga una presencia y una postura extraordinaria, aumenta la fortaleza muscular y nos libera de aquellos dolores persistentes, como el de espalda, que tan a menudo nos acompañan. Mejoran la posición de la cabeza y el cuello, transforman los hombros caídos en equilibrados, ensanchan el tórax, reducen la prominencia del vientre, mejoran la posición de la pelvis y corrigen espectacularmente las curvas de la columna vertebral.

    A nivel psicológico, eleva la autoestima, refuerza la capacidad de concentración y control, mejora la atención y la percepción y nos hace sentir más bellas y más seguras de nuestras vidas.